18 nov. 2011

Mis posmodernos favoritos (66): La portada de Interviú

Fuente | Divinity

La portada de Interviú es la promesa de un futuro mejor. Sucede, por desgracia, que de ordinario se queda en eso: una promesa. La portada de Interviú promete siempre más de lo que sus páginas interiores ofrecen y, a su vez, las promociones previas de cada número prometen más de lo que la portada promocionada entrega. La portada de Interviú, por consiguiente, es el gatillazo nacional, el calentón prematuramente abortado de un pueblo -el español- en el que aún anida el gen verderón provocado por cuatro décadas de dictadura represora: aquella que obligó a los paisanos ibéricos a viajar hasta París para poder bailar el último tango tras descubrir que lo verde empezaba en los Pirineos.

Esta semana, el desnudo light de Terelu ha supuesto un mojón más en la decadente trayectoria de una publicación que (mal)vive gracias a la querencia erótica de los españolitos: las retocadas carnes de una popular (seudo)profesional del audiovisual patrio -que guarda en sus entrañas arrobas como para alimentar a todos los comensales de una boda-, han convertido al último ejemplar del semanario en uno de los más rentables de su (intra)historia. Hito fácil de alcanzar, pues en los últimos tiempos solo aparecen en sus páginas los deshechos carnales de (casi) todas las arribistas del famoseo nacional.

Por suerte para los que aún nos agarramos (con gusto) a un clavo ardiendo, todavía queda lugar en la publicación más emblemática del Grupo Z para acontecimientos como el reciente regalo de boda con el que agasajó a la Duquesa de Alba.

Fuente | Vanitatis

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