28 may. 2011

Mis vicios (in)confesables (8): Woody Allen

Fuente | Fotogramas

Me aburre soberanamente el pleito que se traen entre manos los palmeros y los detractores de Woody Allen de un tiempo a esta parte sobre si el (ya veterano) director neoyorquino se dedica en los últimos años a hacer turismo cultural y a vivir de las rentas (cinematográficas) o se halla inmerso en una fase de refundación de sus tesis pretéritas. Me aburre, sobre todo, porque, por el camino de esta (eterna) discusión, más de uno se está perdiendo algunas de las mejores piezas del cine posmoderno.

El último estreno de Allen, 'Midnight in Paris', ha vuelto a reabrir el debate, aunque la crítica que antaño le despreciaba ahora le perdona cualquier desliz -¡oh, la, la!- y el público aplaude desde las salas un juego metacultural cuyos entresijos, las más de las veces, escapan a sus entendederas. Paradojas del siglo XXI y sus moradores: cuanto más pedante se pone Allen, mejor responde la taquilla.

Sea como fuere, la última narración cinematográfica de Allen hace un (sobresaliente) alarde de sencillez argumental en plena época de rendición generalizada ante los artificios estructurales y coyunturales: no necesita echar mano de efectos digitales para pasear a sus protagonistas (y, de su mano, al espectador) por al menos tres épocas distintas sin que el discurso se resienta. Y todo ello (únicamente) para certificar la premisa de que cualquier tiempo pasado (no) fue mejor.

La película ofrece, por lo dicho anteriormente, dos lecturas: la inmediata, para los legos en la materia propuesta; y la (relativamente) oblicua, que hace las delicias de los 'midcults' al ver recompensados en la pantalla sus esfuerzos culturetas. En todo caso, 'Midnight in Paris' no es más que un esbozo, la prórroga lúdica de una idea genial -aunque no inédita, pues ya se encuentra presente en su cine y en su literatura pasados- pergeñada por un ilusionista que se va haciendo mayor sin renunciar a sus legendarias paranoias pero apostando firmemente por un vitalismo que para sí quieran muchos de sus jóvenes colegas de profesión.

Fuente | YouTube

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