30 may. 2011

Mis muertos más frescos (4): Gil Scott-Heron


El pasado sábado falleció (prematuramente) Gil Scott-Heron, el 'Dylan negro', el padrino del rap. Ahora que se vocifera (con la connivencia de los poderes fácticos, eso sí) contra el sistema y se aplaude la contracultura, resulta que va y nos deja huérfanos uno de los adalides de la lucha contra todo lo que oliera a 'mass' y a 'media', un activista que desde su atalaya literaria y musical bombardeó la línea de flotación del orden establecido (a la fuerza) por los mandamases de una revolución que, por llevarle la contraria, sí fue televisada.

En los setenta fundió la 'spoken word' con los tradicionales ritmos negros -soul, jazz, funk o r&b- para dar forma a su manifiesto vital. En los ochenta titubeó. Y en los noventa desapareció del mapa sonoro por culpa de sus adicciones y sus encontradas relaciones con la justicia. Paradojas del destino, resucitó musicalmente tan solo unos meses antes de morir físicamente. Fue el año pasado, cuando se plantó de nuevo en nuestros oídos con un irónico trabajo titulado 'Soy nuevo aquí' ('I'm new here'): un testamento profesional que, mientras cae la lluvia tras los cristales de esta primavera rebelde, atenúa (de fondo) la desolación por la pérdida de una nueva víctima del sida.

Fuente | YouTube

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