15 abr. 2011

Mis vicios (in)confesables (2): La novela gráfica

Fuente | Astiberri

"Con los cómics me está pasando algo raro: ahora los leo más y con más gusto que en mi loca juventud. Y no sólo porque se publican más y se editan mucho mejor, sino también porque a menudo tratan de cosas a las que la novela hegemónica suele dar la espalda, demasiado ocupada por mirarse el ombligo...". Quien esto escribe es el insustituible bibliófilo Manuel Rodríguez Rivero, desde las páginas (reales y virtuales) de Babelia: quita años a la cita -yo aún disfruto de la prórroga de la juventud- y obtendrás el relato exacto de lo que me pasa a mí: nada original, por lo demás.

Algo parecido le sucede a Mauricio Bach, que se explayaba a gusto el pasado miércoles en el suplemento cultura|s de La Vanguardia, ofreciendo, por el mismo precio, una antología comentada del género: "Pese a los muchos prejuicios que todavía colean, a lo largo de su más de un siglo de existencia, el cómic ha evolucionado en complejidad y creatividad hasta poder situarse sin complejos al nivel de la literatura. En el mundo anglosajón, menos inmovilista y anquilosado que el nuestro, ya es habitual que en las listas de los mejores libros del año aparezcan novelas gráficas. Y al mismo tiempo, cualquier lector curioso puede constatar la progresiva y estimulante permeabilidad entre ambas formas narrativas".

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