10 abr. 2011

Lecturas imprescindibles (2): Emil Cioran. Aforismos

Sciammarella
Fuente | El País

Alguien que piensa que "amar al prójimo es algo inconcebible" y que se pregunta si "¿acaso se le pide a un virus que ame a otro virus?", cuenta, de entrada, con todas mis simpatías. Pero Emil Cioran, que hubiera llegado a ser centenario esta semana de no haber caído víctima del Alzheimer en 1995, se convirtió en uno de mis filósofos de cabecera por algo más que un aforismo aislado.

El pensador transilvano, dado a conocer en España, de manera apasionada, por Fernando Savater, se convirtió en un referente finisecular por lo que anotaba ayer José Andrés Rojo en Babelia: "Lo curioso es que Cioran se empeñara a lo largo de su vida entera en expresar, una y otra vez, que no hay otra cosa que la nada y que no queda otra que ir haciéndose a la idea del ridículo de estar vivo. Quizá sea la duración de su empeño y la determinación y el rigor con que lo llevó a cabo lo que al final lo salva de quedar atrapado en el tópico. De acuerdo, Cioran es pesimista y no deja de manifestar a cada rato los desperfectos de nuestra condición. Lo asombroso, sin embargo, es que no se repita. Se ocupó de decir siempre lo mismo, pero supo hacerlo cada vez de manera diferente. Es ahí donde está la gracia, en su estilo".

Por eso, coincido plenamente con Rafael Narbona (El Cultural): "Cioran fue un ogro exquisito y adorable que ahora se pasea por la eternidad con una flor marchita en el ojal. Desde luego, yo le echo mucho de menos y creo que no soy el único". Queda el consuelo, mínimo, máximo, de releerlo:

"-El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única, en realidad.

-Amar al prójimo es algo inconcebible. ¿Acaso se le pide a un virus que ame a otro virus?

-La naturaleza, buscando una fórmula para satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie.

-Con la edad lo que más se teme es que los amigos nos sobrevivan.

-¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?

-Para poder vislumbrar lo esencial no debe ejercerse ningún oficio. Hay que permanecer tumbado todo el día, y gemir.

-Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones.

-Mientras más se alejan los hombres de Dios, más avanzan en el conocimiento de las religiones.

-No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas, lo cual vale más que tratar de llenarlas".


Fuente | YouTube

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