3 jun. 2011

Mis posmodernos favoritos (45): Biblioteca Clásica de la Real Academia Española

Fuente | bcrae.es

El artículo cuarto de los estatutos de 1859 de la Real Academia Española de la lengua planteaba como una de las obligaciones de la institución que limpia, fija y da esplendor a nuestro idioma la de "preparar ediciones correctas y convenientemente ilustradas de nuestros poetas y escritores selectos de todos los siglos". Algo así como el futuro establecimiento del canon de la literatura nacional que, por diversos motivos, siempre fue abortado antes de llegar a ver la luz.

En contadas ocasiones, distintos promotores, al abrigo de variadas editoriales y con patrocinios heterógeneos, iniciaron una réplica (casi) exacta del proyecto inicial, pero la ambición de la empresa siempre se vio cercenada por la (cruda) realidad. En los últimos años, quien más empeño ha puesto en ejecutar la noble idea académica ha sido Francisco Rico, que por fin parece haber encontrado los padrinos adecuados para su criatura: la Real Academia Española, con el patrocinio de la obra social de La Caixa, acaba de publicar los cuatro primeros volúmenes -de un total de 111- de su Biblioteca Clásica de la mano de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Se trata, por supuesto, de cuidadísimas ediciones -tanto desde el punto de visto filológico como del puramente estético- que incluyen un gran aparato de notas y estudios anexos. Pero lo realmente trascendente del proyecto es que tendrá su fiel reflejo en la red.

La Biblioteca Clásica cobrará vida sobre el papel -para aplazar la muerte del libro- pero será igualmente accesible a través de internet. Y hablo en futuro porque la web de la Real Academia se encuentra en pleno proceso de transformación, lo que retrasará la tarea. En cualquier caso, desde ya puede consultarse un (suculento) anticipo en el (rudimentario) sitio bcrae.es. Olvidando la forma, el fondo es impagable: aparte de la relación detallada de los 111 volúmenes que integran la colección, la posibilidad de hojear los ya publicados y las facilidades para adquirirlos, se incluyen tres generosos apartados: los Archivos de la Biblioteca Clásica, en los que se pueden consultar las ediciones facsímiles de los títulos a la venta; una versión beta de algunas de las obras que se están revisando para su próxima publicación; y un puñado de piezas en formato ePub para poder ser leídas en dispositivos electrónicos móviles multimedia. Todo ello, gratis total, en lo que viene a certificar la (bendita) paradoja de la posmodernidad: la cultura clásica, servida con los medios del futuro, desafiando las trabas (políticas) del presente. Un gozoso privilegio para los amantes de la literatura.

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