19 jun. 2011

Mis posmodernos favoritos (53): El Roto

Fuente | El País

Ser el número uno del humor gráfico en un país como España, donde se dedican al arte del cachondeo ilustrado algunas de las mentes más creativas de la opinión universal, no está al alcance de cualquiera. El Roto lo es. Sin duda. Sin peros. Ningún dibujante mediático de cuantos en nuestra península histérica son es capaz de alcanzar la (perfecta) conjunción entre línea y pensamiento lograda por Andrés Rábago cuando luce las ropas de su heterónimo más popular.

Pintor, dibujante e ilustrador, Rábago ha colaborado, desde el tardofranquismo dictatorial hasta las populares demandas de democracia (real ya) actuales, con revistas y publicaciones como Triunfo, Hermano Lobo, Cuadernos para el Diálogo, Tótem, Madriz, Diario 16, Pardon, El Independiente, El Periódico de Cataluña, Cambio 16, El Jueves, Ajoblanco o Tiempo. Su obra gráfica se recoge, así mismo, en diversos libros: Los hombres y las moscas, La cebada al rabo, Bestiario, De un tiempo a esta parte, El fogonero del Titanic, El pabellón de azogue, El libro de los desórdenesVocabulario figurado o La edad del silencio. Además, ha ilustrado obras de Manuel Vicent, Jonathan Swift y Alejandro Gándara.

Poseedor de numerosos galardones internacionales, su creación se ha podido ver en exposiciones a lo largo y ancho de un mundo que El Roto (casi) siempre ha retratado descolorido. "Su lucidez desesperada, su inquebrantable y necesario sarcasmo, su negrura con causa" -Carlos Boyero dixit- se puede seguir a diario en El País, donde sus viñetas expresan lo que sus compañeros de páginas no se atreven a decir; donde su cruda filosofía desencantada nos despierta cada mañana del sueño (inducido) de la (ir)realidad cotidiana.

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