17 abr. 2011

La (calificable) actitud del PP

Fuente | YouTube

El (todavía) presidente del Gobierno lo llama "incalificable actitud". Como de costumbre, su (limitado) dominio de la lengua le juega una mala pasada: si hay algo que sobra en nuestro idioma son calificativos con los que adornar la cotidiana estrategia del Partido Popular, que se endurece en épocas preelectorales como la presente. El político (medio) del PP oscila -por ceñirnos a las (pen)últimas noticias sobre la materia- entre lo olvidadizo (Mayor Oreja y compañías mártires y su pretérita relación con ETA, en el vídeo de arriba), lo cómico (Fabra y Camps, según Javier Marías), lo acomodado (Vidal Quadras y su 'síndrome de la clase turista'), lo corrupto (Gürtel, por ejemplo), lo clasista (Gallardón y su obsesión por la limpieza... de mendigos) y lo censor (el PP valenciano en bloque, intentando silenciar varios informativos nacionales).


Lo resume con claridad, echando mano de una socorrida metáfora -y con escaso talento literario, todo hay que decirlo-, el Gran Wyoming en el diario Público de hoy: "La capacidad de adaptación alimenticia de las gaviotas es encomiable. Se nutren de animales vivos, pero también de despojos, vísceras, carroña y, llegado el caso, de cualquier tipo de materia orgánica de los basureros cuando migran a la ciudades del interior. [...] Parece que los portavoces del partido que escogió a esos animales como símbolo sufren un mimetismo progresivo con ellos que les lleva a comportarse de una manera similar. Así, en ese afán por rebuscar permanentemente en la carroña y aprovechando su gran habilidad para defecar en pleno vuelo los exabruptos derivados de su estrategia, llegan a complicar el normal funcionamiento de navegación del sistema democrático, alterando la convivencia y moviendo a la secesión a esa España a la que quieren Una, pero a la fuerza. El libro de estilo que difunden entre sus cargos para que asocien el terrorismo con la política del Gobierno debería pasar a los anales de la ignominia y la indecencia moral y política.

¿Quién ha aupado a la cima a gente de tan baja estofa?".

Los mismos, me temo, que la auparán aún más arriba en las sucesivas convocatorias electorales. Los que aún acuden a las urnas para aferrarse al que, para ellos, es el menor de los males.

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