24 abr. 2011

Mis posmodernos favoritos (20): País portátil


Decía Carlos Marzal en una reciente entrevista: "El cambio de géneros, el zascandileo literario, es un asunto consustancial a mi carácter. Me gusta variar. Me apetece la escritura en su sentido más amplio: los artículos, los poemas, los cuentos, los ensayos, las novelas, los aforismos. El hecho de intentar no aburrirse puede ser la primera fórmula para no aburrir a los lectores, quién sabe". Lo decía alguien que demuestra su maestría en todos los campos literarios desde hace años, como reconocen (ampliamente) el público, la crítica y sus propios colegas de profesión, que lo tienen por uno de sus más ilustres representantes en la actualidad.

Un par de versos de Marzal reciben al visitante al cruzar la puerta de entrada a mi casa -'¿Estamos a vivir / o es que no estamos?'-, así que poco más puedo añadir acerca de uno de mis poetas de cabecera, insigne figura de la poesía de la experiencia del cambio de siglo; si acaso, que últimamente me trae de cabeza con los (posmodernos) aforismos que anota con cuentagotas en su blog País portátil, donde también se recogen otra suerte de variaciones, más o menos breves, sobre los más diversos asuntos. Baste un ejemplo: "El mejor equilibrio es el de los equilibristas: aquel que está hecho de vacilaciones".

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