23 abr. 2011

Un año y un día (sin gobierno)

La prensa belga ante el (deshonroso) aniversario
Fuente | presseurop

Bélgica, un país diminuto, dividido sociolingüísticamente pero neurálgico en el reciente devenir de la Unión Europea, cumple hoy un año y un día sin gobierno: el sueño del anarquismo hecho carne; la pesadilla de los demócratas más conservadores. En todo caso, una (lamentable) lección de la política del siglo XXI, que parece regresar a los enredos pergeñados por Aristófanes hace 2.500 años, pero ahora en serio.

Los medios y la sociedad belgas manifiestan su hartazgo a diario, pero no sabemos si lo hacen asqueados por el vacío de poder o impelidos por la certidumbre de que sin gobernantes el mundo sigue andando. Esa es la cuestión cuya respuesta asusta a todos por igual; la reflexión que debería hacer todo el arco parlamentario del viejo continente, por dolorosa que pudiera resultar la solución al enigma. Lo que ocurre es que Europa anda demasiado (pre)ocupada en mirarse el ombligo como para (re)plantearse su existencia o la necesidad de sus cargos públicos: se vive mejor mirando hacia adelante que volviendo la vista atrás, aunque al frente aguarde la nada.

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